20 de mayo de 2010

Calderón en el extranjero: La venta del país || David Velasco

Maestro David Velasco académico del ITESO
en su participación semanal 
En el programa Forma y Fondo, de RadioMetropoli
Con los periodistas

Audio:


Radio Metrópoli. 19/05/2010

Comentario sobre la información veraz, no sólo para los casos de desaparición forzada, también para los reclamos que recibe Felipe Calderón en el extranjero, donde oferta lo que queda del país.

Ahora resulta que cuando los medios de comunicación, en especial la televisión, debiera informar con mayores detalles sobre el caso del esfumado Diego Fernández de Cevallos, deciden no informar, supuestamente, dicen, por respeto a la persona, por respeto a su vida. Sí, claro, más o menos como respetan la vida de varios desaparecidos, como el caso Radilla de hace más de treinta años y que el estado mexicano ha sido condenado por la Corte Interamericana de Derechos Humanos a presentarlo o reparar el daño por la pérdida de su vida. Así como se ha informado del grupo de petroleros desaparecidos hace más de tres años en el norte del país y de los que jamás se volvió a saber nada de ellos; o como han informado con todos los detalles de la desaparición forzada de dos eperristas, hace ya tres años. Y así podríamos seguir con una larga lista de desapariciones forzadas de indígenas, campesinos, obreros, mujeres, jóvenes, todos ellos y ellas con una característica común: son rebeldes y defienden a sus pueblos y sus recursos naturales, como el agua, la biodiversidad, las zonas turísticas, pero sobre todo, luchan por la justicia, como en San Juan Copala, en Oaxaca, del que ya dimos cuenta luego de la emboscada a una caravana de observación internacional, en la que murieron una indígena luchadora social, Bertha Cariño, y un finlandés.

Estas batallas por una información que realmente informe y oriente a la gente sobre los principales acontecimientos que ocurren en nuestro país y en Jalisco, parecieran perseguir a Felipe Calderón. Ahora que, como buen agente de viajes, se dedicó a promover la venta del patrimonio nacional, sobre todo en el sector energético, no faltaron voces solidarias que le reclamaron por los hechos violentos en San Juan Copala, tanto en Alemania como, sobre todo, en Madrid, en donde participaba en la Cumbre de la Unión Europea y América Latina. Ahí tuvo que hacer compromisos con la presidenta de Finlandia para investigar la muerte del observador finlandés. En esa misma Cumbre no faltaron los señalamientos contra el gobierno mexicano por la sistemática violación a los derechos humanos. No faltó quien recordara que en el Acuerdo de Libre Comercio que México firmó con la Unión Europea, hay una cláusula democrática y de derechos humanos que condiciona las inversiones de los países europeos.

En esa misma cumbre que en unos días nos hará recordar el sexto aniversario de la brutal represión policiaca contra los llamados “altermundistas”, en el mero centro de Guadalajara, una acción planeada, premeditada, con provocadores de por medio y cuya demanda de justicia sigue vigente. No hay que olvidar que entre nosotros, como en otras ciudades que han sido sedes de este tipo de cumbres internacionales, se cumplieron los mismos patrones de conducta de las policías antimotines de todos los países, como una manera de silenciar las protestas, pero sobre todo, las propuestas de quienes buscamos otro mundo que sí es posible construir y que, en nuestros días, el pueblo griego resiste las medidas de ajuste que le imponen los organismos internacionales.

No de otra manera le espera a Felipe Calderón su encuentro con Barak Obama en su visita a los Estados Unidos. Aunque hay una responsabilidad compartida en cuestiones de narcotráfico, no han faltado funcionarios del gobierno estadounidense que reclaman el respeto a los derechos humanos por parte del ejército, un reclamo que, por cierto, tiene un alto grado de hipocresía, como para decir entre nosotros “oye al burro hablando de orejas”, porque si hay un ejército en el mundo que violenta de manera sistemática los derechos humanos y aun legaliza la práctica de la tortura, ése es, precisamente el ejército de los Estados Unidos. Eso no quita que, entre nosotros, se siga demandando la reforma legal que desaparezca el fuero militar, o mejor dicho, que acote su interpretación y someta a los militares que violan derechos fundamentales, a tribunales civiles. Así, mientras Calderón oferta lo que queda del país, sigue escuchando reclamos de justicia en el extranjero.

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