23 de febrero de 2010

La única explicación | Esteban Garaiz

No podría haber más que una explicación. La única razón válida por la cual la doctora Georgina Kessel, secretaria de Energía del gobierno de Felipe Calderón, haya podido y querido negociar con la fracción parlamentaria del PRI aceptando echar marcha atrás en la ejecución de un acuerdo de Petróleos Mexicanos ya publicado en el Diario Oficial. Por tanto, un acuerdo vigente.

La doctora Kessel, y el PRI, saben que, por muy obsequiosa que sea la Suprema Corte con el Ejecutivo, hay cosas en las que no podría claudicar por demasiado evidentes. Una de ellas es la claridad meridiana con que el artículo 27 constitucional dice: “tratándose del petróleo y de los carburos de hidrógeno, no se otorgarán concesiones ni contratos, ni subsistirán los que, en su caso, se hayan otorgado”.

Porque la mula no se ha salido del trigo. Desde hace 28 años. Y ahí piensa seguir moviéndose en la ambigüedad. No conviene al gran poder, ni a la señora Kessel, ni al PRI, que la Suprema Corte de Justicia de la Nación se vea obligada a un pronunciamiento claro y contundente sobre los hidrocarburos de la Nación y su explotación directa; y por más recovecos y retruécanos que quisieran utilizar casi todos los señores ministros, finalmente en una controversia constitucional sólo habría una respuesta; y monosilábica.

Se trata de evitar a toda costa una respuesta clara y contundente, porque por supuesto que seguirán buscando rendijas en sus propósitos entreguistas; y querrán convencer que lo que quiso decir el Constituyente es que sí pero que no. Y los señores legisladores federales, fértiles en engaños como Ulises, negocian en lo oscurito; y encontraron el modo de no preguntar a la Suprema Corte lo que ya saben cómo respondería.

“Me place informarles que la secretaria de Energía y Presidenta del Consejo de Administración de Pemex me ha comunicado verbalmente su aceptación a los cambios solicitados y su respaldo institucional”, dijo el coordinador parlamentario Francisco Rojas Gutiérrez.

Por eso es bueno que en las cámaras federales haya hombres como el diputado y doctor en derecho Jaime Cárdenas Gracia, verdadero cancerbero de la Constitución. Por eso también la fracción mayoritaria (o primera minoría), en una cámara integrada con el respaldo expreso de 40 por ciento de los ciudadanos en padrón, encontró el modo de no respaldar la propuesta de entablar la controversia; y así sacarle la vuelta a lo marcado en sus propios estatutos.

Porque el acuerdo de marras, publicado el 6 de enero en el Diario Oficial, deriva tramposamente del artículo 62 del Reglamento de la Secretaría de Energía, que naturalmente también está impugnado por clara inconstitucionalidad.

Mientras tanto, el Auditor Superior de la Federación, Juan Manuel Portal, en su Informe de Resultados de la Revisión a la Cuenta Pública 2008, reporta a la Cámara de Diputados que en los 8 años de las administraciones de Vicente Fox y Felipe Calderón hubo ingresos adicionales por un billón (millón de millones) más 282 mil millones de pesos; y que 72 por ciento de esos excedentes del petróleo fue utilizado para ampliaciones presupuestales.

Informó el Auditor que 2912 funcionarios públicos del gobierno, de entidades autónomas y del poder judicial ganaron más que el Presidente. También lúcidamente hizo notar que el derrumbe en el PIB (antes de la crisis) se derivó de una contracción en el empleo, que “aunada a la disminución de los salarios reales, repercutió en la reducción de la masa salarial y del ingreso disponible de las familias”.

Pero no sólo él. El director para América Latina de Moody´s Economy afirma con claridad que “el sistema político mexicano parece no estar apto para emprender una vasta reforma en el sistema recaudatorio, como lo evidencia el rechazo a toda reforma de fondo que se ha propuesto en la última década”.

Dice Moody´s que el gobierno mexicano no ha sabido o querido ahorrar en época de abundancia. “Por ello, la clase política se resistiría a sacrificar los dividendos que obtiene por concepto del petróleo”. Para los medios lo importante será la toma de la tribuna, no el patrimonio de la nación. 
 
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